Uso de chupete y salud dental: ¿Cómo se relacionan?

El uso del chupete es una práctica muy normalizada en la primera infancia. Se trata de un objeto cuya succión puede aportar tranquilidad y seguridad al bebé, debido a la llevada a cabo del reflejo de succión. Y, aunque es cierto que en algunos casos puede ser beneficioso usarlo, existe una relación negativa entre el abuso del chupete y la salud dental, que nos impulsa a considerar unos factores respecto a su uso. A continuación te contamos cómo ofrecer el chupete de manera sana y respetuosa, con el fin de evitar problemas dentales.

El chupete y su función en la boca

Los encontramos de diferentes tamaños, formas y colores. Podemos comprarlos en farmacias, tiendas de puericultura e incluso en supermercados y bazares. Están a disposición de cualquier familia, y además, entorno a ellos existe un sinfín de accesorios que potencian su uso. Todo ello ha normalizado su utilización en nuestra primera infancia; la gran mayoría de los bebés y niños succionan sus chupetes diariamente, en muchas ocasiones, sin conocer el riesgo que supone para la salud oral de nuestros pequeños.

Del uso al abuso: Una barrera que no debemos sobrepasar

El uso del chupete puede ser beneficioso en algunos casos. Se trata de un objeto que les transmite seguridad y tranquilidad, especialmente interesante en etapas y momentos que pueden resultar difíciles para el bebé, como los periodos de adaptación y/o el momento de conciliar el sueño. Usarlo con moderación y durante los primeros meses de vida supone beneficiarnos de sus ventajas, evitando sus consecuencias negativas.

Estas consecuencias negativas se producen cuando el uso del chupete se normaliza, y su uso se convierte en un abuso. La manera de usarlo, incluso en esos momentos en los que resulta ventajoso su uso, puede ser también contraproducente. En este sentido, deberemos conocer a la perfección cuando su uso y abuso resulta negativo.

¿Qué se considera un uso u abuso indebido del chupete?

Se considera un uso u abuso indebido del chupete prácticas tales como:

  • Endulzar el chupete con jugos, zumos y/u otros líquidos que no se encuentran dentro del listado de alimentos del bebé, especialmente aquellos que contienen grandes cantidades de azúcares en su composición. Esta práctica puede ocasionar caries infantil, debido a la exposición continua de estos elementos en las encías y/o los primeros dientes del menor.
  • Uso muy continuado del chupete, no solo en aquellos momentos en los que resulte verdaderamente beneficioso, sino también a lo largo de todo el día. Un uso superior a 6 horas diarias se considera negativo para el buen desarrollo de la salud bucodental. De la misma manera, no deberemos alargar su uso más allá de los 2 años. Se recomienda retirarlo de manera respetuosa alrededor de los 15-18 meses.

Consecuencias del chupete para la salud bucodental

El uso indebido y continuado del chupete puede traer una serie de consecuencias negativas, aún cuando el bebé todavía no posee piezas dentales a la vista y/u sus piezas sean de leche. Algunas de ellas son:

  • Maloclusión dental (dientes mal alienados): El uso continuado del chupete modifica la cavidad bucal, lo que afecta de manera significativa a la posición de los dientes, aún cuando estos todavía no hayan hecho acto de presencia y sean los dientes de leche. Unos dientes mal alienados pueden acumular mayor cantidad de placa, lo que favorece a la aparición de enfermedades dentales.
  • Problemas en la mordida: La malformación que el chupete produce en el paladar puede desencadenar problemas en la mordida, lo que afectará también a la estructura y estética bucal.
  • Estos problemas de malformación pueden desencadenar, a su vez, problemas en el habla, en la pronunciación e incluso en la masticación y deglución de alimentos.

Consejos para evitar las consecuencias negativas del chupete

  • No alargar su uso más de 24 meses
  • Retirar el chupete cuanto antes sea posible. La retirada debe empezar sobre los 15 meses.
  • No ofrecerlo durante más de 6 horas al día. Reservar su uso para esos momentos en los que el bebé necesita seguridad y tranquilidad, y sus figuras de apego no pueden ofrecerle estas necesidades.
  • Evitar mojar la tetina con alimentos dulces, como jugos y/o zumos edulcorados, especialmente si estos alimentos todavía no se han introducido en su dieta.
  • No atar el chupete a cuerdas y/u otros utensilios de sujeción que puedan enroscarse en el cuello del menor.
  • Realizar la primera visita al odontopediatra alrededor de los 12 meses, y seguir con la pauta de seguimiento establecida por el profesional.

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