¿Cómo afecta un piercing oral a tu salud bucodental?

Los piercings orales son bastante frecuentes en nuestra población. Principalmente jóvenes, son muchas las personas que poseen algún tipo de pendiente en la zona bucal (labios, lengua y/o mejillas). No obstante, la presencia de estos objetos en estas zonas, de extrema delicadeza, puede acarrear problemas bucodentales y de salud que, en caso de agravarse, pueden llegar a tener consecuencias irreversibles.

¿Qué es un piercing oral?

Un piercing oral es un pendiente que se coloca en diferentes orales, como la lengua, los labios y, aunque en menor medida, en las mejillas, campanilla y frenillo. Para ello, se perfora el tejido y se instala un elemento de metal, que en ocasiones, puede causar rechazo por la zona oral, así como infecciones y otras complicaciones.

Su colocación responde a modas estéticas muy extendidas e instauradas entre la población, especialmente en la gente joven, que en muchas ocasiones no llegan a tener en cuenta las complicaciones que estas piezas pueden tener en su organismo.

 ¿Qué consecuencias puede tener, para nuestra salud, un piercing oral?

A diferencia de lo que puede parecer, un piercing oral puede tener un amplio listado de consecuencias para nuestra salud. Entre ellas, encontramos:

Rechazo e infección

La colocación de este elemento se realiza mediante la perforación del tejido, lo que supone realizar una herida que puede no curarse adecuadamente. Además, la zona interior de la boca alberga muchas bacterias que, junto con la humedad, puede dificultar el proceso de cicatrización. Todo ello puede producir molestias, dolor y consecuencias graves para nuestro organismo, necesitando, en algunos casos, tratamiento médico para curarlo.

Halitosis

La halitosis o mal aliento es un problema que puede generarse debido a la presencia de un piercing oral. El cuerpo extraño introducido en nuestra cavidad bucal puede ser un punto de concentración de placa bacteriana, lo que facilita la acumulación de bacterias causantes del mal aliento. La limpieza de esta zona no siempre es sencilla y, en ocasiones, no basta con realizarla en casa.

Alteraciones en nuestra pronunciación

El piercing oral dificulta el movimiento normal de nuestra lengua, lo que resulta crucial para poder pronunciar correctamente algunas letras. En especial, la presencia de este cuerpo extraño puede afectar a nuestra pronunciación de la L, S, R y T, debido a que modifica la postura de la lengua sobre nuestra cavidad bucal.

Además, la mordida también se ve perjudicada como consecuencia de este cuerpo extraño y los cambios estructurales que realiza.

Complicaciones en nuestros dientes

Entre las complicaciones dentales más comunes, encontramos:

Traumatismos dentales

La presencia de un cuerpo extraño y duro en nuestra cavidad bucal de manera continuada puede producir diversos tipos de traumatismos dentales. El roce continuado que produce la pieza con los dientes puede producir un desgaste en el esmalte, produciendo sensibilidad dental y otros problemas directamente relacionados con ello. Además, existe posibilidad de morder fuertemente el piercing de manera accidental, lo que puede provocar roturas de piezas dentales.

Gingivitis y periodontitis

La presencia del piercing oral supone un foco de acumulación de bacterias que, además de poder causar halitosis, puede acumular sarro en los dientes inferiores. Como sabemos, el sarro es uno de los principales causantes de gingivitis y periodontitis, y solo puede eliminarse en la consulta del dentista.

Retraimiento de encías

Los piercings provocan, debido a su continuo roce con las encías, un retraimiento que puede terminar con la caída del diente. Esto ocurre, especialmente, en los piercings colocados en los labios, aunque también puede darse en otros tipos de piercings orales.

Por ello, ¿es recomendable la presencia de piercings orales?

A pesar de tratarse de una moda muy extendida, no resulta recomendable debido a las consecuencias que pueden ocasionar. Su limpieza, además, puede tornarse bastante difícil de realizar en casa, por lo que supone una gran fuente de bacterias en nuestra boca. Un piercing oral aumenta las probabilidades de tener que someterse a tratamientos como la periodoncia y endodoncia, debido a sus complicaciones. Conviene recordar que la higiene bucodental resulta fundamental para evitar problemas dentales, por lo que deberemos potenciarla al máximo. La ausencia de cuerpos extraños, así como la limpieza diaria y las visitas regulares a nuestro centro odontológico serán la mejor manera de mantener una boca sana y prevenir problemas tan comunes como la caries, la gingivitis y la periodontitis.

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