¿Cómo identificar la gingivitis?

La gingivitis es uno de los problemas más frecuentes en la consulta del dentista. Son muchos los síntomas que nos permiten detectar esta afectación en nuestra salud bucodental, impulsándonos a recurrir a los especialistas para solucionarlo. Aunque sus fases iniciales pueden ser leves, si no se trata adecuadamente puede desencadenar consecuencias que pueden poner en peligro la estética y salud de nuestra boca. A continuación te explicamos en qué consiste esta habitual enfermedad bucal y qué signos nos permiten sospechar de ella.

¿Qué es la gingivitis?

La gingivitis es una enfermedad bucal con afectación a todo el conjunto de nuestra boca. Se produce debido a la acumulación excesiva de placa bacteriana sobre nuestras piezas bucales y encías; aquí se concentran muchas bacterias que pueden causar infecciones y otros problemas. La gingivitis es consecuencia directa de ello.

La gingivitis puede tener diversas causas. Algunas de ellas son:

Higiene bucodental deficiente

Una de las principales causas es la mala higiene bucodental; esta es la principal razón por la que se produce una acumulación excesiva de placa bacteriana; los alimentos permanecen en nuestra boca durante largo rato, contaminando la cavidad bucal y favoreciendo la proliferación de numerosas bacterias. Estas, junto con las propiedades de la saliva, crean una fina película que recubre el esmalte, permitiendo que las bacterias estén en contacto directo con nuestras piezas dentales y encías. Si esta fina película no se elimina, se convierte en sarro. El sarro solo puede eliminarse en la consulta de nuestro dentista.

Se recomienda lavar nuestros dientes tres veces al día, tras unos 20 minutos después de cada comida. La higiene bucal debe ser completa, usando para ello herramientas homologadas (cepillo de dientes, pasta dental, dentífrico, hilo interdental). Además, es recomendable someterse a limpiezas profesionales cada año.

El tabaco

La presencia de tabaco en nuestro organismo posee complicaciones de salud que pueden ser de gravedad. En especial, nuestra salud bucodental se ve claramente disminuida debido a los componentes de esta sustancia, que mantienen contacto directo con las piezas dentales a través de la inhalación del humo. El tabaco amarillea los dientes, permite la proliferación de bacterias y además, reduce el aporte sanguíneo. Todo ello contribuye a la aparición de la gingivitis.

Mala posición dental

Tener una bonita sonrisa no solo corresponde a factores estéticos; también a factores saludables. Unos dientes mal posicionados, apiñados y/o separados crean recovecos de difícil acceso, en los que se puede acumular placa bacteriana con mucha facilidad. Es muy recomendable alinear correctamente los dientes para evitar estos huecos y la posibilidad de que se acumule suciedad en ellos.

Mala alimentación

Nuestra alimentación posee una relación muy estrecha con nuestra salud, y en el caso de nuestra salud bucodental, puede provocar problemas graves. En especial, la falta de vitamina C potencia la acumulación de placa bacteriana. También existen diversos alimentos que pueden manchar y ensuciar en mayor medida el esmalte, por lo que deberemos moderarlos en nuestra dieta habitual.

Diversas enfermedades

Existen enfermedades que disminuyen nuestra inmunidad, y que predisponen a que nuestro organismo sea atacado por virus y bacterias. Es el caso de la diabetes no controlada, la leucemia, el VIH y/u otras enfermedades que causan una disminución de nuestras defensas.

Predisposición

Es cierto que existe un porcentaje de población con cierta predisposición a poseer problemas dentales, entre ellos, la acumulación de placa bacteriana. En estos casos, es muy recomendable acudir a nuestro dentista en la frecuencia indicada por el profesional, para poder vigilar el estado de nuestra boca y evitar la posibilidad de enfermar.

La genética también resulta un factor predisponente muy importante. En este sentido, la revisión de nuestra boca por un profesional cobra especial importancia si nuestros padres, madres, abuelos y/o abuelas sufren gingivitis de manera recurrente.

¿Qué síntomas posee la gingivitis?

Algunos de los síntomas más frecuentes que aparecen como consecuencia de este problema bucodental son los siguientes:

  • Sangrado de encías, especialmente a la hora de cepillar nuestros dientes, sin necesidad de apretar demasiado el cepillo contra las encías y/o piezas dentales.
  • Encías con color rojo intenso y brillante
  • Sensibilidad dental (especialmente en alimentos muy fríos o muy calientes) así como sensibilidad al tacto.
  • Dolor de encías, acompañadas de inflamación
  • Úlceras bucales

El diagnostico de este problema solo puede realizarse por un profesional, por lo que será necesario acudir a la consulta de nuestro odontólogo para confirmar y/o descartar su afectación. En caso de confirmarla, será necesario iniciar tratamiento para evitar que la enfermedad bucodental siga avanzando.

Complicaciones de una gingivitis no tratada

La gingivitis es una afectación que demanda tratamiento desde el mismo momento en que se diagnostica. En caso de no someterse al tratamiento, el avance de la enfermedad puede crear complicaciones bucodentales de gravedad, como son:

Periodontitis

Esta enfermedad causa la pérdida del hueso del diente, así como de su encía, debilitando nuestras piezas dentales y otorgándole características altamente antiestéticas. Con el tiempo, los dientes pueden moverse e incluso caerse, por lo que su tratamiento es fundamental para evitar que la gingivitis desencadene una periodontitis, e, incluso cuando ya se ha desencadenado, podamos evitar las graves consecuencias de su estado avanzado.

Gingivitis de mayor gravedad

Hablamos de la gingivitis ulcerativa necrotizante, de inicio repentino y generalmente acompañada de fiebre y mucho dolor al habla y/o masticar. Su tratamiento es mucho más invasivo, por lo que sería conveniente iniciar tratamiento antes de la aparición de este problema.

¿Cómo prevenir la gingivitis?

La mejor manera de prevenir cualquier enfermedad bucodental es realizar una serie de acciones rutinarias, que nos permitirán mantener nuestra boca sana. Entre ellas, encontramos:

Realizar una higiene oral adecuada

La higiene oral debe realizarse todos los días, entre dos y tres veces al día, tras cada comida. Es recomendable dejar pasar unos 20 minutos entre la comida y la higiene, para poder obtener mejores resultados.

Llamamos higiene oral al cepillado de dientes que realizamos en casa. Este debe ser completo, y para ello usaremos todos los elementos recomendados; cepillo, pasta dental, enjuague, hilo dental. El cepillado es el primer paso de la higiene bucal, debe durar entre 2 y 3 minutos y acceder a la mayor parte de la cavidad bucal. Posteriormente, el enjuague y la utilización del hilo dental permitirán limpiar aquellas zonas donde el cepillo no haya podido llegar.

Acudir a nuestro dentista

Existen afectaciones bucales que solo pueden diagnosticarse en la consulta de nuestro odontólogo. Por ello, debemos acudir a las revisiones de manera rutinaria, en función de la frecuencia que estipule el profesional. Son muchas las enfermedades que no producen síntomas en primeras fases, aun así pueden estar presentes. Solo un profesional podrá diagnosticarlas, lo que resulta indispensable para iniciar tratamiento y evitar consecuencias mayores.

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